“Solo tuvimos 5 minutos…”
Por Diego Planas
Huixtla, Estado de Chiapas, México, 25 de Octubre de 2005
Datos generales y Situación actual
Huixtla es una población a 50 minutos de Tapachula en el estado Chiapas. Un río que cruzaba por uno de sus costados (como a 100 metros ) se desbordó y la “abrazó” por los dos lados. Las casas que se encontraban cerca de la cuenca hoy tienen arena y lodo hasta los techos. Sólo sobresalen unos 40 o 50 centímetros de las casas. La zona más afectada es alrededor de 24 cuadras en las que había unas 400 casas (unas 1300 personas), algunas de las casas se las alcanzó a llevar el río.
Apoyo de la Brigadas Mano Amiga
Las Brigadas Mano Amiga dieron un promedio de 60 diarias y se colaboró con los damnificados a sacar sus pertenencias escarbando en la arena.
Los brigadistas Mano Amiga llegamos a la colonia de la Conapo , en Huixtla, Chiapas. Bueno, a los 50 centímetros que se ven de colonia. Tristemente, sólo se alcanzaban a ver los techos de las casas. Todo lo que estaba dentro de ellas, sus coches, refrigeradores, estufas, ropa, muebles, juguetes… se encuentra bajo toneladas y toneladas de arena y tierra espesa. Tragandonos nuestra impresión nos pusimos en acción.
Una casa completa la logramos destapar. De otra sacamos los muebles por el techo de la construcción. Otra más se logró llegar hasta la mitad. El trabajo fue mucho pero bien recompensado. La sonrisa de Juan Armada, vecino de la colonia, nos bastó como paga.
“Todo comenzó en la mañana. Como a las nueve empezó el agua a llegarnos al tobillo. Unos cinco o diez minutos después ya la teníamos en la cintura. Bastaron dos horas para que se llenara como se ve ahora”, y diciendo esto, Juan veía al suelo como tratando de imaginarse sus pertenencias que estaban bajo tierra.
Otra de las vecinas, igual de afortunada que Juan, Cecilia López, se encontraba desesperada. “Sólo tuvimos cinco minutos para salir. Ahora nadie nos ayuda (…) Gracias a ustedes que dan su tiempo por nosotros.”
Había muchas otras familias sin casa, muchas casas que no aparecía la familia perteneciente. En todas parecía haber desolación y frustración. Pero como por arte de magia, cuando los brigadistas les ayudábamos, parecía que su mundo se reconstruía. Palada por palada, sonreían más y más.
robablemente nunca logramos quitar toda la arena de Huixtla. Pero sí estamos quitando el pesar de los corazones de los chiapanecos, con nuestro esfuerzo y entusiasmo. |